Los agujeros negros son regiones del espacio con una gravedad tan intensa que ni la luz puede escapar. Se forman cuando una estrella muy masiva colapsa al final de su vida.
¿Qué los hace especiales?
Aunque no se pueden observar directamente, los astrónomos los detectan gracias a los efectos que producen en su entorno. En 2019, se obtuvo la primera imagen de un agujero negro en la galaxia M87.
Línea de tiempo
1783: John Michell propone la idea de una “estrella oscura”.
1916: Einstein publica su teoría de la relatividad general.
1967: John Wheeler populariza el término “agujero negro”.
2019: Se capta la primera imagen de un agujero negro en M87.
Tipos de agujeros negros
Existen diferentes clases de agujeros negros según su origen y tamaño:
De masa estelar: Se forman por el colapso de estrellas muy masivas.
Supermasivos: Se encuentran en el centro de casi todas las galaxias, con millones o miles de millones de veces la masa del Sol.
Intermedios: Son más grandes que los estelares pero más pequeños que los supermasivos. Aún están siendo investigados.
Primordiales: Hipotéticos, formados en los primeros instantes del universo.
¿Cómo los estudiamos?
Los científicos usan diferentes métodos para estudiar los agujeros negros, como:
Observar cómo la materia y la luz se comportan alrededor de ellos.
Detectar ondas gravitacionales producidas por fusiones de agujeros negros.
Usar radiotelescopios en red, como el Event Horizon Telescope, para obtener imágenes.
Video explicativo
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